Autoevaluación. Siempre estamos
quejándonos de los medios de evaluación anticuados que la mayoría de los
docentes emplea en las aulas. Sin embargo, cuando oímos la palabra
“Autoevaluación” nos cuesta expresar con palabras todo aquello que queremos resaltar
o mejorar. Así pues, ¡vamos manos a la obra!
En primer lugar, en las sesiones
iniciales me sentía cohibida. Soy una persona tímida que le cuesta abrirse y
coger confianza. En el primer cuatrimestre el grupo apenas nos conocíamos, ya
que fue muy breve y realizamos el Practicum II. Pero, me di cuenta que el bicho
raro era yo y algo tenía que hacer. Al fin, poco a poco, fui diciéndole adiós a
la palabra “timidez”. Cada sesión que pasaba me sentía más realizada y más
cómoda con mis compañeros. De esta forma, he sido capaz de improvisar, dibujar
con mi cuerpo, emocionarme, saltar, reír, reflexionar, caer... Aun así, opino
que podría haberme soltado un poco más, dar un poco más de mí.
En segundo lugar, respecto a la
participación, globalmente creo que ha sido satisfactoria. He aportado algunas
ideas a los trabajos, así como intervenido en los ensayos y en los tres
proyectos grupales. No obstante, por motivos laborales he faltado tres
sesiones, las cuales me hubiese encantado realizarlas.
En cuanto al blog, he hecho todas
las actividades propuestas, incluso algunas voluntarias, y todas ellas
entregadas en la fecha establecida. Es decir, he mantenido el blog vivo durante
todo el cuatrimestre.
Otro de los aspectos que me
gustaría resaltar es la unión formada con los compañeros. Al fin y al cabo, me
he sentido bastante aceptada en el grupo. Cada uno de nosotros, tenía opiniones
diversas y ricas, que han hecho que todos los proyectos causaran una grata
sensación.
Por último, en mi opinión, pienso
que la representación final trans/pretextos estuvo muy elaborada a pesar del
escaso tiempo que teníamos para prepararla. Además, en el proyecto final grupal
participamos todos y pudimos disfrutar de una experiencia única. No obstante,
me quedé con ganas de más y decidí realizar un trabajo individual, el cual está
subido al blog. No me dio tiempo a montarlo para el día de la convocatoria por
causas laborales y familiares, pero está presente en la web para todos aquellos
que quieran disfrutarlo.
Con todo esto, la nota numérica
que pienso que me merezco es un 8,5
Hace semanas, viendo mis últimas
noticias de Facebook, me llamó la atención un video. Un video que debería verlo
todo el mundo.
A modo de crítica, contaba el uso
que damos a la nueva tecnología y las oportunidades que dejamos pasar, las
sensaciones, los momentos, las experiencias... Todo aquello que se nos escapa
por el simple hecho de mantener nuestro cuello agachado visualizando una
pantalla.
De esta manera, fue tanto lo que
despertó en mí que me conmovió a realizar una adaptación de él y, así, vivir
cada experiencia al máximo. Disfrutar de la familia, los amigos, tu pareja, tus
hijos... Mantener el contacto directo.
Desgraciadamente, todos, incluso
yo, somos víctimas de este hecho que cada vez aumenta más y más en nuestra
moderna sociedad.
Así que ahora, apaga el ordenador, guarda el móvil, y sal a
disfrutar.
Un fan nuestro pudo grabar un trocito de esta nueva experiencia en la cual pintamos la universidad de tristeza y silencio. Cada cual sacó sus propias conclusiones con comentarios dispares.
Al principio fue algo difícil pero, más adelante, pudimos meternos en el papel.
¡Buenos díaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!
¡No se asunten!, ¿eh? Hoy venimos aquí para contarles algo diferente. ¡Algo que les suba la moral! Algo distinto...
Todo empezó una tarde soleada en la cafetería, diciendo sin ton ni son, cada una de las películas que se nos pasaban por la cabeza: El rey león, Avatar, Piratas del Caribe, King Kong... Entre otras muchas.
Pero, de repente, salió el nombre de la película "Noviembre". Todos nos quedamos mirándonos, pues no sabíamos de qué película se trataba hasta que vimos el "sketch" que se había propuesta. En ese mismo instante, hubieron unas risas, gritos, sentimiento de admiración y sorpresa... Aún así, no tardamos ni cinco segundos para ponernos todo de acuerdo y elegirla.
Una de las razones por las cuales escogimos dicho "sketch" fue por el buen rato que nos íbamos a pasar todos los del grupo. Estaban aseguradas las risas por doquier. ¿Y qué manera mejor de aprender que pasárselo bien con compañeros estupendos?
Otra de ellas fue por el contenido de la escena en sí. Era algo diferente y comprometido que no se ve todos los días. En este aspecto, tuvimos un inconveniente, ya que nuestro escenario era el metro. Por cuestiones de seguridad y el día que era (11M) tuvimos que rodarlo en el tranvía.
Lo que quiere la escena es que los viajeros tengan algo diferente que contar al llegar a casa. Que se sientan vivos y contentos de nuevo. Fuimos a regalar sonrisas y que ciertas personas se plantearan preguntas.
A continuación os dejo con el "sketch" original y con el nuestro, en el que al final hemos incluido el "making off"
Mañana intensa de ensayo y sobretodo... Muy divertida.
Risas, caídas, público, emoción, organización...
Y compañeros estupendos.
¿Que más se puede pedir?
¿Cine? ¿Danza? ¿Danza y cine? A
estas alturas no nos resultará nada raro hablar de baile cuando visionamos una
película en la gran pantalla. ¿De pequeños no habéis cantado bajo la lluvia? O,
¿no habéis movido la pelvis en el momento que os entraba la fiebre del sábado
noche? O, ¿quizás habéis sonreído al escuchar y ver a aquella niñera bailando
con pingüinos? ¿Podría ser que aquel niño que bailaba y soñaba con poder
mostrárselo al público fuerais alguno de vosotros?
La danza es una de las artes más
antiguas de la humanidad. Vigente en los
rituales del hombre primitivo cuando rendía pleitesía a sus dioses, se
convirtió en un arte mayor en la época de la Grecia clásica. Era, en ocasiones,
intercalada en los dramas trágicos del teatro heleno. Por medio de la danza nuestros
antepasados pudieron expresar su estado de ánimo: alegría, ira, odio, temor,
amor, fantasía o tristeza.
Diversos pueblos alrededor del
mundo establecen un símil entre la propia vida y la danza, abarcando desde el simple
movimiento de las nubes a los cambios de estación. ¡Mamma mia! ¿No parece una locura?
La historia de la danza refleja
las variaciones en la forma en que las personas conocen el mundo, relaciona sus
cuerpos y experiencias con los cursos de la existencia.
Todo aquello que nos rodea se encuentra en constante
movimiento; éste le da un toque de
seducción y singularidad de la danza, cosa que le permite interactuar con
numerosas disciplinas. Una de estas interacciones ha sido con un arte que, asimismo,
indaga el movimiento: el cine.
¿Bailamos? - le dijo el baile al cine desde el nacimiento del
séptimo arte. Gracias a dicha proposición la danza ha sido manejada por grandiosos
directores en sus películas, incluso en la época muda.
De este mundo se desprenden
prestigiosos coreógrafos y bailarines que llegaron a lo más alto del pódium, agitando los estilos populares
de la danza, especialmente el tap y el jazz. Ha coexistido tanta química entre
ambas, que diversos directores de renombre aún manejan secuencias de baile para
ofrecer mayor impacto a una escena, aumentar las relaciones entre personajes o
aportar mayor sensibilidad y estética a sus cintas.
Sin embargo, en 1927, cuando Al
Jolson emitió las primeras palabras en pantalla con la cinta El cantante de jazz, nació el cine
sonoro y a la vez emergió uno de los géneros más populares del cine: el
musical. Éste, que combina canto, música y baile, tuvo su auge durante la
década de los 30 hasta finales de los setenta. ¡Esto es ritmo!
De esta manera, podemos ir cantando bajo la lluvia y encontrarnos
con los pasos extasiados de Gene Kelly. O, por ejemplo, ir al séptimo sello y bailar la danza de la
muerte. La composición de danza y canto en la escena de la liberación del
pueblo campesino en Novecento es un verdadero dirty dancing. Incluso, no nos olvidemos que John Ford incluyó
escenas de baile en sus westerns más célebres.
Por otro lado, Berkeley poseía un
ritmo loco inconcebible a la hora de
inventar coreografías, caracterizadas por un estilo visual casi exacto, lo que
le convirtió en una eminencia del musical. Con él podemos transportarnos hasta la calle 42 en la época de la gran
depresión o podemos asistir a la escuela
de sirenas y aprender el verdadero arte de nadar. No obstante, el frenesí llegó con la primera sirena, en la que las
secuencias de baile acuático ascienden a la perfección. Además de Berkeley, es
oportuno mencionar a la pareja de oro de la música: Fred Astaire y Ginger
Rogers. Juntos fueron volando hacia Río para
imponer el baile de moda.
En los sesenta, momento de
ruptura en el cine, un día en Nueva York
le llegó la hora a West side story
(1961), obra que se aleja del aire romántico del clasicismo y nos transporta a
las calles sucias de dicha ciudad estadounidense, campo de batalla de dos bandas
juveniles. Al compás de la música y danza se observan problemas como la
migración latina, la delincuencia juvenil y la marginalidad.
Las noches de sol terminan en Danzad,
malditos, danzad, donde está presente una situación dura y repleta de desabrimiento. Si anteriormente
el baile era sinónimo de alegría y vitalidad, aquí nos muestra su cara
degradante. Describe las vivencias de bailarines aficionados que durante el periodo
de la Gran Depresión participaban en las competiciones de baile para ganarse
unos cuantos dólares.
¿Quién no ha oído hablar de John
Travolta? A finales de los setenta se impuso con excitación este joven que se
convirtió en el rey de las discotecas y conquistó el corazón de millones de
adolescentes, con títulos como Grease,
en el que interviene con Olivia Newton John, Pulpfiction o That's Dancing!
Finalmente, una de las
denominaciones más alegóricas es Fama (1980), de Alan Parker, donde podemos
disfrutar de distintas manifestaciones artísticas, cada una de ellas tan
peculiar como la anterior. Por esta misma razón, cabe rememorar cada palabra
que dijo Moliére en su obra El burgués gentilhombre: "Nada hay tan
necesario al hombre como la danza”. Cuando alguno de nosotros sigue una
conducta errónea, decimos: Ha dado un mal paso. ¿No se derivará de no saber
bailar?
Tras las escasas sesiones que hemos llevado a cabo, me he dado cuenta la importancia de poder expresarnos en nuestras vidas cotidianas y no ser simples títeres. La expresión corporal es un tipo de lenguaje, como un medio de comunicación entre personas. He podido sentir alegría, bienestar, orgullo, y a la vez, rebelión, tristeza, fatiga, adoración, reposo, inseguridad, miedo... También he tenido tiempo de escuchar mi respiración, la de mi compañero; de apreciar el silencio y cada ruido que se producía en él; aprovechar todo el espacio del que disponíamos. Asimismo, sentir el relajamiento de la tensión de mis músculos, con el objetivo de obtener el reposo. Todo ello conlleva, además, un único término que da sentido y creación a este trabajo: la creatividad.
Desde pequeñita he tenido cierta vergüenza y miedo a hacer cosas en público y que todas las miradas recayeran sobre mí. A pesar de ello, me apuntaron a inglés como actividad extraescolar y cada trimestre hacíamos una representación en el salón de actos del colegio. Como iba con mis amigos y amigas, nos lo pasábamos muy bien todos juntos.
Con el paso del tiempo fui perdiendo, poco a poco, esa vergüenza que no me dejaba hacer o disfrutar pequeñas cosas. Así que decidí apuntarme a baile. En estas clases me sentía realmente cómoda porque la profesora nos transmitía esa ilusión por dicho mundo. Además, de vez en cuando hacíamos representaciones en Nuevo Centro de cabaret, de funky, entre otras.
Cuando hice el curso de monitor de tiempo libre fui a ver una representación de expresión corporal de chicos y chicas con discapacidad funcional, pues la asociación que lo impartía era el centro de día del Cabañal dedicado a atender a estas personas.
En el primer año de carrera, en la asignatura de Didáctica de la música en la enseñanza primaria tuvimos que representar una canción utilizando diferentes partes del cuerpo. El proceso para llegar a su consecución fue un poco costoso porque cada uno queríamos hacerlo sin repetir las partes del cuerpo y que tuviera musicalidad. Aún así fue muy divertido y nos dimos cuenta de la importancia del trabajo en grupo.
En segundo, en Didáctica de la Educación Física tocamos un poco por encima la expresión corporal pero no pudimos disfrutarla tanto como nos hubiera gustado. Apenas hicimos una sesión en el gimnasio. La mayoría de conceptos eran de base teórica.
Para finalizar, este año quiero aprender mucho más sobre este tema y poder aprovechar al máximo todos los recursos que se nos ofrecen para llevarla a cabo satisfactoriamente. Es un trabajo duro pero muy bonito y divertido a la vez. Además, para nuestro labor docente es necesario utilizarla de una manera global y transversal, tanto con nosotros mismos como con los niños y niñas.
Einstein, Albert: "El arte es la expresión de los más profundos pensamientos por el camino más sencillo."