Tras las escasas sesiones que hemos llevado a cabo, me he dado cuenta la importancia de poder expresarnos en nuestras vidas cotidianas y no ser simples títeres. La expresión corporal es un tipo de lenguaje, como un medio de comunicación entre personas. He podido sentir alegría, bienestar, orgullo, y a la vez, rebelión, tristeza, fatiga, adoración, reposo, inseguridad, miedo... También he tenido tiempo de escuchar mi respiración, la de mi compañero; de apreciar el silencio y cada ruido que se producía en él; aprovechar todo el espacio del que disponíamos. Asimismo, sentir el relajamiento de la tensión de mis músculos, con el objetivo de obtener el reposo. Todo ello conlleva, además, un único término que da sentido y creación a este trabajo: la creatividad.

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