viernes, 21 de febrero de 2014

Cine y danza

¿Cine? ¿Danza? ¿Danza y cine? A estas alturas no nos resultará nada raro hablar de baile cuando visionamos una película en la gran pantalla. ¿De pequeños no habéis cantado bajo la lluvia? O, ¿no habéis movido la pelvis en el momento que os entraba la fiebre del sábado noche? O, ¿quizás habéis sonreído al escuchar y ver a aquella niñera bailando con pingüinos? ¿Podría ser que aquel niño que bailaba y soñaba con poder mostrárselo al público fuerais alguno de vosotros?

La danza es una de las artes más antiguas de la humanidad.  Vigente en los rituales del hombre primitivo cuando rendía pleitesía a sus dioses, se convirtió en un arte mayor en la época de la Grecia clásica. Era, en ocasiones, intercalada en los dramas trágicos del teatro heleno. Por medio de la danza nuestros antepasados pudieron expresar su estado de ánimo: alegría, ira, odio, temor, amor, fantasía o tristeza.

Diversos pueblos alrededor del mundo establecen un símil entre la propia vida y la danza, abarcando desde el simple movimiento de las nubes a los cambios de estación. ¡Mamma mia! ¿No parece una locura?

La historia de la danza refleja las variaciones en la forma en que las personas conocen el mundo, relaciona sus cuerpos y experiencias con los cursos de la existencia.

Todo aquello que  nos rodea se encuentra en constante movimiento; éste le da un toque de seducción y singularidad de la danza, cosa que le permite interactuar con numerosas disciplinas. Una de estas interacciones ha sido con un arte que, asimismo, indaga el movimiento: el cine.

¿Bailamos? - le dijo el baile al cine desde el nacimiento del séptimo arte. Gracias a dicha proposición la danza ha sido manejada por grandiosos directores en sus películas, incluso en la época muda.

De este mundo se desprenden prestigiosos coreógrafos y bailarines que llegaron a lo más alto del pódium, agitando los estilos populares de la danza, especialmente el tap y el jazz. Ha coexistido tanta química entre ambas, que diversos directores de renombre aún manejan secuencias de baile para ofrecer mayor impacto a una escena, aumentar las relaciones entre personajes o aportar mayor sensibilidad y estética a sus cintas.

Sin embargo, en 1927, cuando Al Jolson emitió las primeras palabras en pantalla con la cinta El cantante de jazz, nació el cine sonoro y a la vez emergió uno de los géneros más populares del cine: el musical. Éste, que combina canto, música y baile, tuvo su auge durante la década de los 30 hasta finales de los setenta. ¡Esto es ritmo!

De esta manera, podemos ir cantando bajo la lluvia y encontrarnos con los pasos extasiados de Gene Kelly. O, por ejemplo, ir al séptimo sello y bailar la danza de la muerte. La composición de danza y canto en la escena de la liberación del pueblo campesino en Novecento es un verdadero dirty dancing. Incluso, no nos olvidemos que John Ford incluyó escenas de baile en sus westerns más célebres.



Por otro lado, Berkeley poseía un ritmo loco inconcebible a la hora de inventar coreografías, caracterizadas por un estilo visual casi exacto, lo que le convirtió en una eminencia del musical. Con él podemos transportarnos hasta la calle 42 en la época de la gran depresión o podemos asistir a la escuela de sirenas y aprender el verdadero arte de nadar.  No obstante, el frenesí llegó con la primera sirena, en la que las secuencias de baile acuático ascienden a la perfección. Además de Berkeley, es oportuno mencionar a la pareja de oro de la música: Fred Astaire y Ginger Rogers. Juntos fueron volando hacia Río para imponer el baile de moda.

En los sesenta, momento de ruptura en el cine, un día en Nueva York le llegó la hora a West side story (1961), obra que se aleja del aire romántico del clasicismo y nos transporta a las calles sucias de dicha ciudad estadounidense, campo de batalla de dos bandas juveniles. Al compás de la música y danza se observan problemas como la migración latina, la delincuencia juvenil y la marginalidad.



Las noches de sol terminan en Danzad, malditos, danzad, donde está presente una situación dura  y repleta de desabrimiento. Si anteriormente el baile era sinónimo de alegría y vitalidad, aquí nos muestra su cara degradante. Describe las vivencias de bailarines aficionados que durante el periodo de la Gran Depresión participaban en las competiciones de baile para ganarse unos cuantos dólares.

¿Quién no ha oído hablar de John Travolta? A finales de los setenta se impuso con excitación este joven que se convirtió en el rey de las discotecas y conquistó el corazón de millones de adolescentes, con títulos como Grease, en el que interviene con Olivia Newton John, Pulp fiction o That's Dancing!



Finalmente, una de las denominaciones más alegóricas es Fama (1980), de Alan Parker, donde podemos disfrutar de distintas manifestaciones artísticas, cada una de ellas tan peculiar como la anterior. Por esta misma razón, cabe rememorar cada palabra que dijo Moliére en su obra El burgués gentilhombre: "Nada hay tan necesario al hombre como la danza”. Cuando alguno de nosotros sigue una conducta errónea, decimos: Ha dado un mal paso. ¿No se derivará de no saber bailar?




lunes, 17 de febrero de 2014

Misterios ocultos encontrados en el mundo de la expresividad

Tras las escasas sesiones que hemos llevado a cabo, me he dado cuenta la importancia de poder expresarnos en nuestras vidas cotidianas y no ser simples títeres. La expresión corporal es un tipo de lenguaje, como un medio de comunicación entre personas. He podido sentir  alegría, bienestar, orgullo, y a la vez, rebelión, tristeza, fatiga, adoración, reposo, inseguridad, miedo... También he tenido tiempo de escuchar mi respiración, la de mi compañero; de apreciar el silencio y cada ruido que se producía en él; aprovechar todo el espacio del que disponíamos. Asimismo, sentir el relajamiento de la tensión de mis músculos, con el objetivo de obtener el reposo. Todo ello conlleva, además, un único término que da sentido y creación a este trabajo: la creatividad. 







lunes, 10 de febrero de 2014

Mis experiencias con la expresión corporal

Desde pequeñita he tenido cierta vergüenza y miedo a hacer cosas en público y que todas las miradas recayeran sobre mí. A pesar de ello, me apuntaron a inglés como actividad extraescolar y cada trimestre hacíamos una representación en el salón de actos del colegio. Como iba con mis amigos y amigas, nos lo pasábamos muy bien todos juntos. 

Con el paso del tiempo fui perdiendo, poco a poco, esa vergüenza que no me dejaba hacer o disfrutar pequeñas cosas. Así que decidí apuntarme a baile. En estas clases me sentía realmente cómoda porque la profesora nos transmitía esa ilusión por dicho mundo. Además, de vez en cuando hacíamos representaciones en Nuevo Centro de cabaret, de funky, entre otras.

Cuando hice el curso de monitor de tiempo libre fui a ver una representación de expresión corporal de chicos y chicas con discapacidad funcional, pues la asociación que lo impartía era el centro de día del Cabañal dedicado a atender a estas personas. 

En el primer año de carrera, en la asignatura de Didáctica de la música en la enseñanza primaria tuvimos que representar una canción utilizando diferentes partes del cuerpo. El proceso para llegar a su consecución fue un poco costoso porque cada uno queríamos hacerlo sin repetir las partes del cuerpo y que tuviera musicalidad. Aún así fue muy divertido y nos dimos cuenta de la importancia del trabajo en grupo.

En segundo, en Didáctica de la Educación Física tocamos un poco por encima la expresión corporal pero no pudimos disfrutarla tanto como nos hubiera gustado. Apenas hicimos una sesión en el gimnasio. La mayoría de conceptos eran de base teórica. 

Para finalizar, este año quiero aprender mucho más sobre este tema y poder aprovechar al máximo todos los recursos que se nos ofrecen para llevarla a cabo satisfactoriamente. Es un trabajo duro pero muy bonito y divertido a la vez. Además, para nuestro labor docente es necesario utilizarla de una manera global y transversal, tanto con nosotros mismos como con los niños y niñas.

Einstein, Albert: "El arte es la expresión de los más profundos pensamientos por el camino más sencillo."